Maradona y Brasil: la historia del Diez contra la Selección y los clubes brasileños
En el día en que Diego Armando Maradona cumpliría 66 años, repasamos su historia frente al fútbol brasileño. Desde sus seis enfrentamientos con la selección mayor, incluida la histórica eliminación de Brasil en Italia 1990, hasta los amistosos que disputó contra clubes como Flamengo, Grêmio, Internacional, São Paulo y Vasco. Una rivalidad marcada por goles, derrotas, anécdotas y el respeto de algunas de las mayores figuras del fútbol sudamericano.

El 30 de octubre de 1960 nació Diego Armando Maradona, uno de los futbolistas más importantes de la historia. En el aniversario número 66 de su nacimiento, una parte de su carrera permite recorrer el vínculo entre los dos países que protagonizan la mayor rivalidad del fútbol sudamericano: Argentina y Brasil.
Maradona enfrentó a la selección brasileña en seis oportunidades, compartió la cancha con figuras como Zico, Sócrates, Falcão, Romário y Bebeto, y protagonizó una de las victorias más recordadas de Argentina en los Mundiales. Pero su relación con Brasil no terminó con la camiseta albiceleste. También jugó contra distintos clubes brasileños durante sus etapas en Argentinos Juniors, Boca, Barcelona, Napoli, Sevilla y Newell's.
A pesar de la importancia de aquella victoria en Italia 1990, el historial de Diego contra la selección mayor brasileña no fue favorable. En seis enfrentamientos consiguió una victoria, dos empates y tres derrotas. Convirtió solamente un gol, en el Mundialito de Uruguay de 1981. Sin embargo, aunque ganó una sola vez, fue en el enfrentamiento más importante: los octavos de final del Mundial de Italia 1990, cuando Argentina eliminó a Brasil y avanzó a los cuartos de final.
Su primer clásico con la selección mayor fue el 2 de agosto de 1979, cuando Argentina perdió 2-1 frente a Brasil en el Maracanã por la Copa América. Maradona tenía apenas 18 años y todavía jugaba en Argentinos Juniors. Zico y Tita marcaron para los locales, mientras que Hugo Coscia descontó para la Albiceleste.
Sin embargo, Diego ya había enfrentado a Brasil algunos meses antes, aunque con la selección juvenil. El 31 de enero de 1979, Argentina venció 1-0 a los brasileños por el Sudamericano Sub-20 de Uruguay, con gol de Hugo Alves. En aquel encuentro, Maradona comenzó a mostrar el talento que meses después lo llevaría a conquistar el Mundial Juvenil de Japón. Uno de los defensores brasileños de aquella selección, Márcio Rossini, recordó años después una jugada en la que varios futbolistas intentaron encerrar a Diego cerca de una bandera del córner. A pesar de estar rodeado, el argentino consiguió escapar de la marca, en una acción que quedó grabada en la memoria del brasileño.
El segundo encuentro de Maradona contra la selección mayor llegó el 4 de enero de 1981, por el Mundialito disputado en Uruguay para conmemorar los 50 años de la primera Copa del Mundo. Argentina y Brasil empataron 1-1 en el estadio Centenario de Montevideo, pero aquel partido tuvo una particularidad: Diego convirtió su único gol contra la Verdeamarela.
En el primer tiempo, Maradona recibió la pelota por el sector derecho, avanzó superando rivales y definió de zurda para abrir el marcador. Fue una muestra de su capacidad para desequilibrar individualmente incluso frente a una selección repleta de figuras. Brasil consiguió empatar en el complemento a través de Edevaldo y terminó beneficiándose con el resultado.
Un año después llegaría uno de los capítulos más difíciles de su carrera internacional. El 2 de julio de 1982, Argentina enfrentó a Brasil por la segunda fase del Mundial de España. La selección de César Luis Menotti, campeona del mundo cuatro años antes, cayó 3-1 frente al equipo dirigido por Telê Santana.
Zico, Serginho y Júnior marcaron para Brasil, mientras que Ramón Díaz descontó para Argentina. Maradona, frustrado por el desarrollo del encuentro, fue expulsado después de darle una patada al brasileño Batista. La derrota significó la eliminación argentina y el final de su primera participación mundialista.
El cuarto enfrentamiento ocurrió el 12 de julio de 1989, durante la Copa América organizada en Brasil. En el Maracanã, la selección brasileña volvió a imponerse, esta vez por 2-0, con goles de Bebeto y Romário. Argentina llegaba como campeona del mundo, pero no pudo superar al equipo de Sebastião Lazaroni, que terminaría conquistando el torneo.
Hasta ese momento, Diego había disputado cuatro clásicos contra Brasil sin conseguir una victoria. La historia cambiaría el 24 de junio de 1990, en los octavos de final del Mundial de Italia.
Argentina llegaba a aquel encuentro después de una primera fase complicada, mientras que Brasil había ganado sus tres partidos. El equipo dirigido por Carlos Bilardo sufrió durante buena parte del encuentro. Los brasileños generaron numerosas situaciones de peligro, los palos evitaron goles y Sergio Goycochea tuvo intervenciones fundamentales.
Maradona, además, jugó con problemas físicos y un tobillo izquierdo muy inflamado. Sin embargo, cuando faltaban menos de diez minutos para terminar el partido, apareció en una de las jugadas más recordadas de su carrera.
Diego recibió la pelota cerca de la mitad de la cancha, avanzó entre varios futbolistas brasileños y, cuando la defensa salió a cerrarlo, encontró el espacio para habilitar a Claudio Caniggia. El delantero quedó frente a Taffarel, lo eludió y convirtió el único gol del encuentro.
Argentina ganó 1-0, eliminó a Brasil y avanzó a los cuartos de final. Fue la única victoria de Maradona contra la selección mayor brasileña, pero probablemente ninguna otra hubiera tenido el mismo significado.
Aquel partido también quedó asociado a una de las historias más polémicas de los enfrentamientos entre Argentina y Brasil: el episodio conocido como el bidón de Branco. Años después, Maradona contó que el futbolista brasileño había bebido de una botella que contenía una sustancia destinada a afectarlo físicamente. El relato generó controversias y diferentes versiones, y se convirtió en una de las anécdotas más discutidas de aquella Copa del Mundo.
El último enfrentamiento del Diez con Brasil fue el 18 de febrero de 1993, durante un partido amistoso organizado por el centenario de la Asociación del Fútbol Argentino. En el Monumental, Argentina empató 1-1 con goles de Alejandro Mancuso y Luís Henrique.
Maradona compartió el equipo argentino con futbolistas como Gabriel Batistuta, Claudio Caniggia, Diego Simeone y Oscar Ruggeri. Del otro lado estuvieron Taffarel, Cafú, Raí, Bebeto y Careca, quien había sido compañero de Diego en Napoli.
Así terminó su historial contra la selección mayor de Brasil: seis partidos, una victoria, dos empates, tres derrotas y un gol. Pero ese balance no refleja por completo el peso que tuvo Maradona en la rivalidad, especialmente por aquella jugada que dejó afuera a la Verdeamarela del Mundial de 1990.
La historia de Diego contra el fútbol brasileño también tuvo capítulos menos conocidos durante su carrera en los clubes.
Durante las décadas de 1980 y 1990, los partidos amistosos internacionales eran mucho más habituales entre clubes de distintos países. Se organizaban giras, torneos de verano, encuentros de presentación y homenajes que permitían a los equipos prepararse para la temporada, recaudar dinero y atraer público a los estadios. Además, eran oportunidades para que los hinchas vieran en persona a grandes figuras internacionales, algo que no ocurría tan frecuentemente en competencias oficiales. La presencia de Maradona, por ejemplo, podía convertirse en el principal atractivo de un partido.
Uno de los primeros ocurrió en 1980, cuando Argentinos Juniors viajó a Porto Alegre para enfrentar a Grêmio en un amistoso por la reinauguración del estadio Olímpico. Maradona tenía 19 años y ya despertaba un enorme interés fuera de Argentina.
Según una reconstrucción histórica publicada por ge, Maradona recibió alrededor de 10.000 dólares por participar en aquel amistoso. El equipo brasileño terminó ganando 1-0 con gol de Jorge Leandro, mientras que la actuación defensiva de Vitor Hugo frente a Diego recibió elogios de la prensa local.
En 1981, cuando ya vestía la camiseta de Boca Juniors, Maradona visitó el Maracanã para enfrentar a Flamengo en un amistoso organizado por la despedida de Paulo César Carpegiani.
El partido se disputó el 15 de septiembre, ante más de 64.000 espectadores, y Flamengo ganó 2-0 con dos goles de Zico. Fue uno de los enfrentamientos más interesantes de aquella época, porque reunió a dos de los mayores talentos del fútbol mundial.
Aunque eran rivales dentro de la cancha, Zico y Maradona mantuvieron una relación marcada por el respeto y la admiración. El argentino incluso recibió una camiseta de Flamengo como recuerdo de aquella visita.
Un año después, Diego volvió a cruzarse con un club brasileño en una ocasión muy especial: su estreno con Barcelona.
El 24 de agosto de 1982, el equipo español enfrentó a Internacional de Porto Alegre por el Trofeo Joan Gamper, disputado en el Camp Nou. Más de 50.000 espectadores asistieron al estadio para ver los primeros minutos de Maradona con su nueva camiseta.
Sin embargo, el debut no terminó como esperaba. Barcelona e Internacional empataron sin goles y el equipo brasileño se impuso 4-1 en la definición por penales. Maradona fue el único futbolista del conjunto catalán que convirtió su lanzamiento. Al día siguiente, Internacional derrotó al Manchester City y conquistó el torneo.
En 1984, durante una gira por Estados Unidos, Barcelona enfrentó a Fluminense en un amistoso disputado en Nueva Jersey. El encuentro terminó 2-2 y los españoles ganaron por penales, pero dejó una anécdota particular.
Durante el segundo tiempo, Maradona introdujo la pelota en el arco utilizando la mano. El árbitro advirtió la infracción y anuló el gol. Dos años después, Diego protagonizaría una jugada mucho más famosa con la misma parte del cuerpo, cuando convirtió ante Inglaterra en el Mundial de México.
En aquel amistoso frente a Fluminense también participó en los dos goles de Barcelona con sus asistencias y convirtió su lanzamiento durante la definición por penales.
Ya como futbolista de Napoli, Maradona volvió a encontrarse con equipos brasileños. El 20 de agosto de 1986, apenas unas semanas después de conquistar el Mundial de México, disputó un amistoso contra Botafogo en el estadio San Paolo.
El conjunto italiano ganó 1-0 frente al equipo dirigido por Zagallo. Sin embargo, una de las historias más recordadas de aquella jornada ocurrió antes de que comenzara el partido.
Luiz Cláudio Simão, futbolista de Botafogo, contó años después que Maradona pasó varios minutos haciendo jueguitos con la pelota mientras los jugadores brasileños lo observaban sorprendidos. Diego acababa de convertirse en campeón del mundo y su presencia despertaba una enorme admiración, incluso entre quienes estaban por enfrentarlo.
En mayo de 1987, Napoli también recibió a São Paulo en un amistoso que terminó 2-2. El partido tuvo una particularidad: uno de los goles brasileños fue convertido por Careca, que poco tiempo después se incorporaría al equipo italiano y formaría una de las sociedades ofensivas más recordadas del fútbol europeo junto a Maradona.
Otro de los partidos más interesantes de Diego contra un club brasileño se produjo el 26 de agosto de 1990, cuando Napoli enfrentó al America de Río de Janeiro.
El equipo italiano ganó 4-2 y Maradona tuvo una actuación destacada. Aunque disputó solamente 40 minutos, convirtió dos goles: uno de penal y otro con una definición por encima del arquero. También estrelló dos remates en el travesaño.
Fue uno de sus encuentros más productivos frente a un equipo brasileño y una muestra de su talento apenas dos meses después de haber disputado la final del Mundial de Italia.
En 1993, durante su etapa en Sevilla, Diego visitó nuevamente Brasil para disputar un amistoso contra São Paulo. El encuentro se jugó el 27 de marzo en el Morumbi, donde el equipo de Telê Santana, campeón de la Copa Intercontinental de 1992, ganó 2-0 con dos goles de Raí.
El último enfrentamiento identificado de Maradona con un club brasileño durante su carrera profesional ocurrió el 21 de enero de 1994, cuando Newell's disputó un amistoso frente a Vasco en Rosario.
El partido terminó sin goles y tuvo como uno de sus protagonistas al brasileño Dener, un joven futbolista que despertaba enormes expectativas por su habilidad. Fue una de las últimas oportunidades en las que Diego vistió la camiseta de Newell's.
A lo largo de su carrera, Maradona disputó numerosos amistosos internacionales, entre ellos varios frente a equipos brasileños. En esta investigación, Diario Dupla pudo identificar nueve enfrentamientos documentados contra clubes de Brasil, en los que Diego consiguió dos victorias, cuatro empates y tres derrotas, además de convertir dos goles, ambos frente al America de Río de Janeiro con Napoli. Como los registros de los amistosos de aquella época no siempre están completos, estos números corresponden a los encuentros que pudieron identificarse y no necesariamente a la totalidad de los partidos que disputó.
Pero la relación entre Diego y Brasil también estuvo marcada por momentos de amistad y reconocimiento.
En 1985, Maradona participó de un encuentro de exhibición relacionado con el regreso de Zico a Flamengo. Años después, en 1991, cuando el argentino atravesaba un momento personal complicado, una delegación del club carioca llevó a la Bombonera una bandera de apoyo para Diego.
Incluso existieron posibilidades de que Maradona continuara su carrera en el fútbol brasileño. Palmeiras manifestó interés en contratarlo durante 1992 y Santos también exploró esa posibilidad años después, aunque ninguna negociación terminó concretándose.
La historia de Maradona con Brasil demuestra que una rivalidad puede ir mucho más allá de los resultados. Diego sufrió derrotas frente a grandes equipos brasileños, fue expulsado en un Mundial, protagonizó duelos con algunas de las mayores figuras de la época y consiguió una victoria que todavía ocupa un lugar especial en la memoria del fútbol argentino.
También recibió el reconocimiento de jugadores brasileños que lo admiraban y compartió historias con clubes que, en distintas etapas de su carrera, tuvieron la oportunidad de enfrentarlo.
A 66 años de su nacimiento, Maradona sigue siendo una figura que conecta la historia del fútbol argentino con la del brasileño. Un jugador que representó como pocos la rivalidad entre las dos selecciones, pero que también despertó admiración al otro lado de la frontera.
Porque Diego fue mucho más que los títulos que ganó, los goles que convirtió y los partidos que disputó. Su historia también se construyó con los rivales que enfrentó, las amistades que formó y los recuerdos que dejó en cada estadio.


