Hermanos de tribuna
Flamengo con Lanús, Fluminense con Vélez y São Paulo con Chacarita. Cinco hinchadas brasileñas que, en vez de rivales, encontraron hermanos en Argentina.

Cuando se habla de argentinos y brasileños en el fútbol, casi siempre es para hablar de rivalidad. Pero hay hinchadas de los dos países que se reciben como familia cada vez que sus equipos cruzan la frontera, y algunas de esas amistades ya llegaron a los clubes.
Arrancamos por la de Boca y Vasco, que justo mañana definen en Río la semifinal de la Sudamericana, después del 1-0 de Vasco en la Bombonera con gol de Adson. La amistad nació en 2001, cuando los dos jugaron por la Libertadores en São Januário. Omar Roman, un argentino que vivía en Brasil desde los años 80 y era parte de la Força Jovem, la torcida más grande de Vasco, se acercó a hablar con los hinchas de Boca. Roman, que se decía dividido entre los dos clubes, después llevó a su casa a los líderes de las dos hinchadas, y ahí empezó una relación que sigue hasta hoy. En 2023, cuando Boca viajó a Río para jugar la final de la Libertadores contra Fluminense, se preparó en el predio de Vasco.
La de San Lorenzo y Cruzeiro arrancó en 2008, cuando se cruzaron en la fase de grupos de la Libertadores. “Fuimos muy bien recibidos acá”, le contó a Lance Davidson Bernardes, un hincha de Cruzeiro que viajó a Buenos Aires para ese partido. En la vuelta, en Belo Horizonte, los brasileños devolvieron la atención, y desde entonces se reciben con asados. En 2019, cuando Cruzeiro visitó a River en el Monumental, hinchas de San Lorenzo agasajaron a más de 100 cruzeirenses en el club, al lado del Nuevo Gasómetro. Y en agosto de 2024, cuando San Lorenzo recibió a Atlético Mineiro por la Libertadores, hubo hinchas de Cruzeiro en las tribunas del Gasómetro alentando contra su clásico rival.
La de Flamengo y Lanús nació en febrero de 2012, cuando los dos se cruzaron en la fase de grupos de la Libertadores y los hinchas granates recibieron con los brazos abiertos a la Fla Manguaça, una de las torcidas organizadas de Flamengo. Ese mismo año, cuando Lanús viajó a Río para jugar con Vasco, los de Flamengo fueron a buscarlos al aeropuerto. Desde entonces se juntan cada vez que uno de los dos juega en la ciudad del otro. La amistad tuvo su prueba más dura en febrero de 2026, cuando se enfrentaron en la final de la Recopa Sudamericana. Lanús ganó 1-0 la ida en su cancha y 3-2 la vuelta en el Maracanã, en el alargue, para quedarse con la copa.
La de Fluminense y Vélez empezó por los colores. En sus primeros años, Vélez usó una camiseta tricolor parecida a la del Flu, y en 1969, para inaugurar sus luces con un amistoso contra el Santos de Pelé, salió a la cancha con camisetas originales de Fluminense, porque el Santos jugaba de blanco. Las había comprado en Brasil un empleado del club durante sus vacaciones. En 2008, cuando Fluminense jugó en Argentina la semifinal de la Libertadores contra Boca, las dos hinchadas se encontraron y el lazo se hizo más fuerte. En 2012 la relación llegó a los escritorios, con un convenio de colaboración entre los dos clubes.
La de São Paulo y Chacarita es la única que el propio club brasileño explicó en sus redes oficiales. “El Chacarita Juniors también es Tricolor, tiene nuestros colores, por eso la identificación fue inmediata. Cuando São Paulo juega en Argentina, los hinchas de Chacarita suelen ir a apoyarnos”, publicó São Paulo. Los dos visten rojo, blanco y negro, y según Trivela la historia arrancó en 1992, cuando los Funebreros alentaron a São Paulo en la final de la Libertadores contra Newell’s. En 2016, São Paulo mandó a su Sub-20 a jugar un amistoso por los 110 años de Chacarita y ganó 2-1. La amistad es tan conocida que, en 2023, el operativo policial para el Tigre-São Paulo de la Sudamericana incluyó una advertencia a los hinchas de Chacarita, porque Tigre es su clásico rival.

