La última vez que Boca fue campeón de América
Fue el 20 de junio de 2007, con un Riquelme descomunal y un 5-0 global sobre Gremio que sigue siendo la final más desigual de la historia del torneo. Diecinueve años después, y con la final de la Sudamericana a la vista, Boca vuelve a ilusionarse con una copa internacional.

Porto Alegre, noche del 20 de junio de 2007. Juan Román Riquelme acababa de marcar su segundo gol en el Olímpico y Martín Palermo lo levantaba en el aire, en medio del silencio de la tribuna brasileña, en una de las imágenes más recordadas de la carrera del fútbolista argentino. Boca se consagraba campeón de América por sexta vez en su historia, de la mano de Miguel Ángel Russo. Riquelme había vuelto al club a préstamo con un objetivo claro: ganar otra Libertadores. En octavos, Boca eliminó a Vélez con un 3-0 en La Bombonera y un gol olímpico de Riquelme en la derrota 3-1 en Liniers. En cuartos dejó afuera a Libertad (1-1 de local y 2-0 de visitante). En semifinales, tras perder 3-1 en Colombia, goleó 3-0 a Cúcuta en una Bombonera cubierta por una niebla tan densa que el partido estuvo interrumpido ocho minutos y casi se suspende. Allí Riquelme convirtió un tiro libre que, según él mismo admitió, fue el mejor de su vida. El 13 de junio, Boca recibió a Gremio con Caranta; Ibarra, Díaz, Morel Rodríguez y Clemente Rodríguez; Ledesma, Banega y Cardozo; Riquelme; Palacio y Palermo. Palacio abrió el marcador a los 18 minutos y Riquelme llegó a los 73 con un golazo de tiro libre, ya con un hombre más por la expulsión de Sandro. Sobre el final, Patricio, de Gremio, marcó en contra y el 3-0 dejó la serie casi liquidada. Una semana después, Boca fue a un estadio donde Gremio venía invicto y nunca había recibido goles. Con la misma formación de la ida, Riquelme lo resolvió en el segundo tiempo: el primer gol llegó tras un extraordinario remate desde afuera del área y el segundo entrando como un nueve para tocarla a la red. Palermo todavía tuvo tiempo de fallar un penal sobre el final. Entre los rivales había un viejo conocido: Rolando Schiavi, ídolo de Boca, integraba el plantel de Gremio y entró desde el banco en esa final. El 5-0 global sigue siendo la mayor diferencia en una final de la Libertadores, un récord que, como ahora se juega a partido único, es prácticamente imposible de superar. Riquelme terminó el torneo con 8 goles en 11 partidos, tres de ellos en la final, segundo goleador de la edición detrás de Salvador Cabañas. Cuando Boca levantó la copa, el iPhone había sido presentado por Steve Jobs en enero, pero recién salió a la venta el 29 de junio, nueve días después de la final. No existían WhatsApp ni Instagram. El 27 de junio, Gordon Brown reemplazó a Tony Blair como primer ministro del Reino Unido, tras una década de Blair en el poder. En Argentina gobernaba Néstor Kirchner y todavía faltaban cuatro meses para que Cristina Fernández de Kirchner se convirtiera en la primera mujer elegida directamente presidenta del país. En el fútbol, Messi cumplía 20 años cuatro días después de la vuelta, y en la Copa América de Venezuela, ya con Riquelme y Messi en el plantel, Argentina cayó 3-0 con Brasil en la final de Maracaibo. Desde aquella noche, Boca jugó tres finales y perdió todas. En 2012 cayó ante Corinthians, en 2018 ante River y en 2023 ante Fluminense. El último título internacional del club fue la Recopa Sudamericana de 2008. Hoy Boca vuelve a tener una final a la vista. El equipo de Rodolfo Arruabarrena le ganó 3-1 a Vasco da Gama en el Maracaná, después de perder 1-0 en la ida, y el 21 de noviembre jugará en Barranquilla ante Atlético Mineiro, dirigido por el argentino Eduardo Domínguez. Un triunfo le daría su primera copa internacional en 18 años, una plaza directa en la fase de grupos de la Libertadores 2027 y el derecho a jugar la Recopa. La séptima sigue esperando. Pero después de diecinueve años, la última imagen de Boca campeón de América todavía es la de Riquelme en el aire.


