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La conquista que convirtió a Independiente en Heptacampeón de américa.

Un 27 de julio de 1984, el equipo de José Omar Pastoriza derrotó a Gremio y conquistó su séptima Copa Libertadores, logrando la marca perfecta de siete finales jugadas y siete ganadas.

Por Kevin Folino·
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La conquista que convirtió a Independiente en Heptacampeón de américa.

Hay conquistas que se recuerdan por la agónica emoción del último minuto y otras que se transforman en páginas doradas por la aplastante superioridad futbolística. La séptima Copa Libertadores de Independiente, pertenece sin dudas al segundo grupo. Aquella noche en Avellaneda, el Rojo celebró el empate 0 a 0 ante el Gremio de Porto Alegre que le otorgó el título, pero la verdadera hazaña se había gestado tres días antes en territorio brasileño.

El 24 de julio de 1984, Independiente visitó el Estadio Olímpico de Porto Alegre para medirse en la final de ida ante el campeón defensor de América y del mundo. Lejos de replegarse o especular con el resultado fuera de casa, el conjunto dirigido por el "Pato" Pastoriza saltó al campo de juego a demostrar un juego de posesión, elegancia y verticalidad. Guiados por la inteligencia táctica de Ricardo Giusti y Claudio Marangoni, y con la magia de Ricardo Enrique Bochini en la creación, el Rojo borró por completo al gigante brasileño.

A los 24 minutos del primer tiempo se produjo la jugada que definió la serie: tras una combinación y un pase entrelíneas de Bochini, un joven Jorge Burruchaga picó al espacio para definir cruzado y decretar el 1 a 0 final. La exhibición de fútbol fue tan categórica que el diario brasileño Zero Hora no dudó en titular al día siguiente: "Independiente dio una cátedra de fútbol", poniéndole como calificación histórica un 10 a cada uno de los futbolistas del equipo argentino. El propio Bochini recordaría años más tarde: "Teníamos que haber ganado 5 a 0, fue un baile. Al principio nos silbó toda la cancha, pero a diez minutos del final nos aplaudieron 80.000 personas"

Para la revancha en una Doble Visera colmada por 60.000 personas, Independiente salió a reafirmar su chapa con un equipo que los hinchas aún pueden decir de memoria: Carlos Goyén; Néstor Clausen, Hugo Villaverde, Enzo Trossero, Carlos Enrique; Ricardo Giusti, Claudio Marangoni, Ricardo Bochini, Jorge Burruchaga; Sergio Bufarini y Alejandro Barberón. Sin sufrir y manejando los tiempos del encuentro con la jerarquía de los grandes, el empate sin goles selló la conquista.

Aquel triunfo catapultó al Rojo a disputar e ir a ganar meses después la Copa Intercontinental frente al Liverpool en Tokio, pero su significado principal reside en la marca continental: Independiente alcanzaba su 7.ª Copa Libertadores sobre 7 finales disputadas, un registro perfecto y un récord de heptacampeón que, hasta el día de hoy, continúa siendo inalcanzable en todo el continente.

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