A 17 años de la cuarta: Estudiantes y el sueño de volver a una final de Copa Libertadores
Con la serie abierta tras el 0-0 en La Plata, el conjunto albirrojo se juega el boleto de clasificación para la final ante Flamengo en el emblemático Estadio Maracaná. Entre el recuerdo imborrable de Belo Horizonte 2009 y la sequía internacional que ya acumula más de una década y media, el León busca quebrantar todos los pronósticos para inscribir su nombre en una nueva definición continental.

Hay noches en las que la historia no se consulta en los libros de estadística, sino que se siente en el aire. Estudiantes de La Plata se mide mano a mano frente a Flamengo en la mítica caldera del Estadio Maracaná por el pasaje a la gran final de la Copa Libertadores. Tras la igualdad sin goles en el Estadio UNO, el escenario plantea una batalla abierta en la que el conjunto argentino intentará dar el golpe ante uno de los gigantes económicos y deportivos de Brasil.
El desafío de esta noche no solo representa la oportunidad de disputar la gloria continental en este 2026: para el pueblo albirrojo, ganar en suelo carioca implicaría derribar un muro invisible que lleva casi dos décadas en pie. El Pincha no levanta la Copa Libertadores desde el 15 de julio de 2009, aquella inolvidable gesta conducida por Alejandro Sabella y liderada en el campo por Juan Sebastián Verón, cuando enmudecieron al Estadio Mineirão venciendo 2-1 a Cruzeiro.
Asimismo, la última vez que la institución platense disputó una final internacional en torneos de CONMEBOL fue en septiembre de 2010, durante la definición de la Recopa Sudamericana frente a LDU de Quito. Desde entonces, el camino internacional del León estuvo marcado por batallas épicas, dolorosas eliminaciones y el anhelo constante de reencontrarse con el lugar que su historia le exige.
El cruce de esta noche añade un condimento especial si se repasa la historia reciente entre ambos. En el último tiempo, Flamengo se convirtió en una espina atragantada para el León en el plano continental, con batallas sumamente ajustadas que terminaron volcando la balanza para el lado carioca. Con la herida aún fresca de las eliminaciones pasadas, Estudiantes sale al Maracaná con la sed de revancha intacta y la convicción de que el fútbol siempre da revancha.
El escenario que rodea esta semifinal guarda un paralelismo casi poético con las páginas doradas de la institución. En los papeles previos, Flamengo cuenta con un plantel repleto de figuras internacionales y un presupuesto que triplica las arcas de cualquier club del fútbol argentino. Sin embargo, el ADN pincha sabe muy bien lo que es ir en contra de la lógica.
El equipo conducido por Alexander Medina viaja a Río de Janeiro sabiendo que la paridad lograda en el primer choque dejó la moneda en el aire. Además, el ambiente en la delegación se vio fortalecido tras la reciente habilitación del TAS para sumar a Marcos Rojo a la lista de buena fe, aportando la jerarquía y el aplomo necesarios para batallas de este calibre.
Estudiantes no comprende de miedos cuando de finales o instancias decisivas se trata. Con 17 años de espera sobre la espalda para conquistar América y 16 para volver a pisar una definición internacional, el León de La Plata saldrá al césped del Maracaná a disputar mucho más que noventa minutos: buscará demostrar que, cuando la mística copera despierta, la historia siempre pesa más que los millones.


