Sudamericana

Dos argentinos, una final: Arruabarrena y Domínguez se miden por la Sudamericana

Rodolfo Arruabarrena, desde Boca, y Eduardo Domínguez, desde Atlético Mineiro, serán los protagonistas de la definición del 21 de noviembre en Barranquilla. Dos caminos distintos, una misma nacionalidad en el banco de suplentes.

Por Kevin Folino·
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Dos argentinos, una final: Arruabarrena y Domínguez se miden por la Sudamericana

El sábado 21 de noviembre, en el estadio Metropolitano Roberto Meléndez de Barranquilla, Boca Juniors y Atlético Mineiro se jugarán el título de la Copa Sudamericana 2026 a partido único y en cancha neutral. La final tiene una particularidad que la vuelve aún más atractiva: los dos banquillos estarán ocupados por entrenadores argentinos, Rodolfo "Vasco" Arruabarrena en el Xeneize y Eduardo Domínguez en el Galo.

Boca llegó a las semifinales con una racha de 17 partidos sin perder, y en la ida ante Vasco da Gama esa racha se cortó: cayó 1-0 en La Bombonera, pese a haber jugado casi todo el segundo tiempo con un hombre más. El director técnico del Xeneize, Arruabarrena fue autocrítico tras el partido, reconoció que el equipo estuvo acelerado en la primera parte y prometió ir a buscar la clasificación a Brasil.

Lo cumplió. En el Maracaná, Boca ganó 3-1 y selló un global de 3-2. La figura fue Leandro Paredes: el capitán, que se había perdido la ida por lesión, entró desde el banco en el segundo tiempo y a dos minutos del final definió la serie con un remate de larga distancia. Con ese pase, Boca volvió a una definición de esta copa que no disputaba desde hace 21 años.

La semifinal del equipo de Domínguez parecía resuelta desde la ida: goleó 3-0 a Montevideo City Torque en Belo Horizonte, con goles de Reinier, Bernard y Thiago Borbas. En la vuelta, sin embargo, sufrió. Perdió 2-0 en el Centenario, con goles de Kevin Silva y Gary Kagelmacher entre el minuto 89 y el 93, y terminó con diez por la expulsión de Alan Franco, que además se pierde la final. La ventaja de la ida alcanzó para avanzar por un global de 3-2.

No fue su primer momento de sufrimiento en el torneo: en cuartos de final había perdido 2-0 la ida ante Santos, ganó 4-2 en la vuelta y se clasificó por penales.

Los dos llegan con urgencias distintas. Mineiro carga con dos finales continentales perdidas en los últimos años: la de la Libertadores 2024 ante Botafogo y la de la Sudamericana 2025 ante Lanús, por penales. Domínguez dirige a un equipo que quiere sacarse esa espina. Boca, por su parte, busca coronar una remontada que ya tiene sabor a gesta y volver a levantar un título internacional.

En Barranquilla no habrá solo un campeón en juego: habrá también un duelo de ideas entre dos técnicos argentinos que construyeron su llegada de maneras distintas. Uno, con una remontada que se escribió en el último tramo; el otro, con una clasificación que se sostuvo sobre la ventaja de la ida. Cómo resuelva cada uno las bajas, la presión y los detalles puede definir el título.

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