Fútbol Argentino

Tigre y Morón: 50 años de amistad

En el fútbol argentino es habitual los enfrentamientos entre hinchadas que ocurren cada vez más con mas frecuencia. Sin embargo, la utopía de ver a dos barras distintas festejar juntas es una realidad cuando se enfrentan Tigre y Morón. Para la gente del "Matador" y del "Gallo" esto no tiene nada de especial: pero para los neutrales no deja de sorprender la amistad que se cultiva entre ambos clubes desde 1975.

Por Kevin Folino·
Tigre y Morón: 50 años de amistad

La relación entre las hinchadas de Tigre y Morón no siempre fue una amistad, en su comienzo estuvo marcada por las luchas cuerpo a cuerpo y las peleas con piedras y palazos. Lo que parecía tener un rumbo definido tomó un giro inesperado el 11 de octubre de 1975. Era un partido como tantos otros. Morón recibía a Tigre en el "Estadio Francisco Urbano" por una fecha correspondiente al torneo de la Primera B y se esperaba un encuentro caliente. Para no perder la costumbre, las hinchadas se encontraron antes de que comience el partido y se dieron con todo. El partido quedó en segundo plano en el entretiempo, cerca de la hinchada del "Matador" se encontraba un oficial de la policía que estaba borracho y casi no podía mantenerse en pie. Las canciones proveniente de la gente de Tigre no se hicieron faltar y empezaron a burlarse. Pero el uniformado no soportó las cargadas de los hinchas y realizó varios disparos hacia la tribuna visitante. Uno de ellos hirió en el pecho a una de las personas presentes, apodado "El Negro Zamora", un referente de la barra que fue internado y permaneció varios meses en grave estado. Ante este hecho, la reacción de la barra fue inmediata y no dudó en comenzar a pelear contra la policía.

Cuando la hinchada de Morón se dio cuenta de lo que estaba pasando, se solidarizó y empezó a cantar a favor de Tigre en medio de los incidentes. La policía detuvo al oficial borracho y lo trasladó a la comisaría al ver que las hinchadas intentaban abrirse paso mediante el sector de los vestuarios para poder interceptarlo. El partido, que estaba empatado cero a cero, fue suspendido. Pero no quedó dentro de la cancha, la guerra contra la Policía recién empezaba. Al enterarse de que el oficial agresor se encontraba en la comisaría, la barra del "Gallo" y del " Matador" decidieron unirse: compartieron los colectivos en los que había llegado la gente desde Victoria y se dirigieron a la seccional para hacer justicia por mano propia. Cuando llegaron allí, intentaron tomar la dependencia y solamente recibieron la represión por medio de disparos al aire. Desde ese momento, la amistad se fue consolidando con el paso de los años y los vínculos se fueron estrechando. Por eso, empezó a ser habitual ver a hinchas de Morón alentando a Tigre y viceversa.

Cincuenta años después, la amistad entre Tigre y Morón continúa siendo una excepción dentro del fútbol argentino. Una relación que demuestra que los colores pueden separar durante noventa minutos, pero que no necesariamente tienen que convertirse en una barrera fuera de la cancha. En un deporte donde muchas veces la rivalidad termina en violencia, la historia del "Matador" y el "Gallo" deja una reflexión: el fútbol también puede unir, generar respeto y construir vínculos que perduran a través de las generaciones. Medio siglo después, aquella tarde quedó atrás, pero su legado sigue presente en cada bandera compartida y en cada abrazo entre ambas hinchadas. Porque hay amistades que no necesitan jugar en el mismo equipo para defender los mismos colores: los de una historia que ya es parte del fútbol argentino.