El día que Racing fue campeón del mundo
Un 4 de noviembre de 1967, la Academia le ganó 1-0 al Celtic de Escocia con un zurdazo de Juan Carlos “Chango” Cárdenas y se convirtió en el primer club argentino en levantar la Copa Intercontinental. Hoy, con el equipo lejos de aquella cima, la efeméride vuelve con otro sabor.

Hay fechas que el hincha de Racing no necesita buscar en el calendario. El 4 de noviembre de 1967, en el Estadio Centenario de Montevideo, la Academia escribió la página más grande de su historia: venció 1-0 al Celtic de Escocia y se transformó en el primer club argentino campeón intercontinental.
El Racing de José Pizzuti venía de salir campeón del torneo local en 1966 y, en 1967, conquistó la Copa Libertadores tras una final a tres partidos que se definió en Santiago de Chile. Ese título le abrió la puerta a la Intercontinental, donde lo esperaba el campeón de Europa: el Celtic de Glasgow, dirigido por Jock Stein, el equipo que había ganado la Copa de Campeones de Europa esa misma temporada frente al Inter de Milán, convirtiendosé en el primer equipo británico en salir campeón.
La serie se jugó a tres partidos. En Glasgow, el 18 de octubre, ganó el Celtic 1-0. En Avellaneda, Racing dio vuelta la historia con un 2-1 con goles de Norberto Raffo y del propio Cárdenas. Como en ese entonces no se contaban los goles sino los puntos, la serie quedó igualada y hubo que ir a un tercer partido en cancha neutral: Montevideo.
El desempate pasó a la historia no solo por el resultado sino por su clima. Fue un partido áspero, durísimo, que el árbitro paraguayo Rodolfo Pérez Osorio no pudo controlar y que terminó con cinco expulsados entre ambos equipos. Por eso quedó bautizado como “La Batalla de Montevideo”. En un estadio donde buena parte del público uruguayo se inclinó por los escoceses, Racing tuvo que sostenerse con más temple que fútbol.
El 0-0 parecía encaminarse a una definición eterna hasta que apareció el "Chango". Juan Carlos Cárdenas tomó la pelota afuera del área, a unos 30 metros del arco, y sacó un zurdazo que se clavó en el ángulo de John Fallon, el arquero del Celtic. Fue el único gol de la noche y, para siempre, “el gol más importante de la historia de Racing”.
Racing no solo ganó una copa: abrió un camino. Fue el primer equipo argentino en consagrarse campeón del mundo a nivel de clubes, un título que después alcanzarían Estudiantes (1968), Independiente (1973, 1974 y 1984), Boca (1977, 2000 y 2003) y River (1986). La Academia fue la primera en hacerlo y por eso la fecha tiene un valor simbólico enorme para su gente, más allá del paso de las décadas. Cárdenas, que falleció en marzo de 2022, vivió el resto de su vida como el héroe de aquella noche.
El contraste con el presente es inevitable. Racing de 2026 es un equipo que, en poco más de un año, pasó de la ilusión continental a quedarse sin objetivos. Fue campeón de la Copa Sudamericana 2024 bajo la conducción de Gustavo Costas, pero en este año quedó eliminado en la fase de grupos de la Sudamericana (el 2-2 ante Caracas, el 21 de mayo, lo dejó afuera una fecha antes del cierre, en un Cilindro sin público por una sanción de Conmebol) y también quedó afuera de la Copa Argentina ante Boca. En el Clausura transita en puestos de mitad de tabla hacia abajo y, según los números, sin chances de meterse en las copas internacionales de 2027.
Para encontrar al Racing que rozó un escenario parecido hay que mirar hacia 2025. Aquel año el equipo de Costas llegó hasta las semifinales de la Copa Libertadores, a un paso de la final y, por lo tanto, a un paso de pelear por la Copa Intercontinental que hoy organiza la FIFA. Se cruzó con Flamengo: empató 0-0 en Avellaneda y cayó 1-0 en el global. Y la ironía fue grande: ese Flamengo se consagró campeón de América, ganándole la final a Palmeiras, y en diciembre de 2025 jugó la final de la Intercontinental en Qatar frente al PSG, que se quedó con la copa por penales tras un 1-1.
Es decir: en 2025, Racing estuvo a un partido de la final de la Libertadores, la puerta de entrada al título que su historia celebra con tanto orgullo. No pudo cruzarla. Y en diciembre de 2026, cuando se vuelva a disputar la Intercontinental, la Academia será otra vez espectadora.
Por eso la efeméride pesa distinto este año. En 1967, Racing se animó a una final a tres partidos, soportó una batalla y la ganó con un zurdazo de otro mundo. En 2026, el desafío es más terrenal: reconstruir un equipo que supo ser protagonista internacional hace apenas dos temporadas. Mientras eso sucede, el hincha tiene un refugio al que volver cada 4 de noviembre: la imagen de aquel remate del Chango que todavía, 59 años después, sigue entrando en el ángulo.


