Boca ganó un Superclásico caliente ante River, recuperó la punta de la tabla anual y aseguró su lugar en la Libertadores 2027
El Xeneize venció 1-0 a River en La Bombonera, con un gol de Lautaro Di Lollo, en un Superclásico marcado por las polémicas y dos expulsiones. Boca recuperó la punta de la tabla anual, aseguró su clasificación a la Libertadores 2027 y quedó a un triunfo de conquistar la clasificación acumulada.

Boca Juniors volvió a quedarse con el Superclásico del fútbol argentino. El equipo dirigido por Rodolfo Arruabarrena derrotó 1-0 a River Plate en La Bombonera, por la fecha 15 del Torneo Clausura 2026, gracias a un cabezazo de Lautaro Di Lollo. El Xeneize aprovechó la superioridad numérica después de la expulsión temprana de Lucas Martínez Quarta, controló buena parte del encuentro y terminó festejando una victoria que le permitió recuperar el liderazgo de la tabla anual, asegurar su clasificación a la Copa Libertadores 2027 y extender su buen momento frente a su máximo rival.
La previa estuvo marcada por la importancia deportiva del encuentro y por la tensión que había generado el arbitraje durante la semana. Boca llegaba con 57 puntos en la clasificación acumulada, dos por debajo de Rosario Central, que había ganado el viernes ante Sarmiento. River, en cambio, buscaba acercarse a los puestos de clasificación a la Libertadores y asegurar su participación en los playoffs. Para el equipo dirigido por Leonardo Ponzio, que atravesó una temporada irregular, el Superclásico también representaba la oportunidad de conseguir una victoria que cambiara el ánimo de sus hinchas.
La Bombonera preparó un recibimiento especial ante una multitud estimada entre 57.000 y 60.000 espectadores. Cuando los jugadores ingresaron al campo, las tribunas se llenaron de banderas, bengalas, fuegos artificiales y miles de paraguas azules y amarillos que formaron una de las imágenes más llamativas de la tarde. También se desplegó una bandera gigante en homenaje a Diego Armando Maradona, que habría cumplido 66 años el 30 de octubre. Los hinchas acompañaron la salida del equipo con un aliento ensordecedor, mientras los jugadores de River fueron recibidos con silbidos. Entre ellos, Nicolás Otamendi fue uno de los más abucheados.
El partido comenzó con mucha intensidad, disputas fuertes y poco espacio para jugar. River intentó presionar la salida de Boca y encontrar a Thiago Almada y Ángel Correa entre las líneas del mediocampo local, mientras que el Xeneize buscaba manejar la posesión a través de Leandro Paredes, Milton Delgado y Santiago Ascacíbar. Sin embargo, el desarrollo cambió completamente antes del primer cuarto de hora. A los diez minutos, Martínez Quarta cometió una infracción sobre Miguel Merentiel cuando el delantero avanzaba hacia el área. Nicolás Ramírez dejó continuar inicialmente, pero el VAR lo llamó para revisar la acción y el árbitro terminó expulsando al defensor por considerar que había impedido una ocasión manifiesta de gol. La decisión generó las primeras protestas de River y obligó a Ponzio a modificar su planteo, con el ingreso de Lautaro Rivero por Lucas Beltrán para reorganizar la defensa.
Con un futbolista más, Boca comenzó a manejar la pelota y adelantó sus líneas. River se replegó y trató de cerrar los espacios por el centro, obligando al local a buscar alternativas por los costados. Sebastián Villa y Leonel Flores comenzaron a ganar protagonismo, mientras que los laterales Leandro Lozano y Lautaro Blanco se proyectaban para generar superioridad en ataque. La apertura del marcador llegó a los 27 minutos, cuando Villa ejecutó un tiro de esquina desde la derecha y Lautaro Di Lollo apareció dentro del área para conectar un cabezazo que superó a Santiago Beltrán. El defensor puso el 1-0 y desató el festejo de una Bombonera que esperaba ese momento desde el comienzo del encuentro.
El gol confirmó una característica particular de Di Lollo: sus ocho tantos oficiales con la camiseta de Boca fueron convertidos de cabeza. Después de ponerse en ventaja, el Xeneize encontró espacios para ampliar la diferencia. En una de las oportunidades más claras, Villa encabezó un contraataque y buscó habilitar a Merentiel, pero Lautaro Rivero apareció con un cierre fundamental para evitar el segundo gol. Santiago Ascacíbar también tuvo una oportunidad de cabeza que pasó por encima del travesaño, mientras que River intentaba resistir y mantenerse dentro del partido. El cierre del primer tiempo estuvo marcado por nuevas discusiones, especialmente entre Marcos Acuña y Leandro Paredes, que terminaron amonestados después de un enfrentamiento.
En el complemento, River intentó reaccionar pese a la inferioridad numérica. Ponzio hizo ingresar a Lautaro Pereyra por Lucas Silva y el Millonario comenzó los primeros minutos con una postura más adelantada. Sin embargo, Boca consiguió recuperar el control y volvió a generar situaciones. Santiago Beltrán respondió ante una definición de Ascacíbar, mientras que Villa desperdició una oportunidad para ampliar la ventaja. A medida que avanzaban los minutos, el partido comenzó a estar cada vez más condicionado por las infracciones y las decisiones arbitrales.
Una de las jugadas más discutidas del segundo tiempo fue la falta de Lautaro Blanco sobre Tobías Andrada, sancionada únicamente con tarjeta amarilla. Los futbolistas de River reclamaron la expulsión porque consideraron que se trataba de una entrada peligrosa. También protestaron por una infracción de Leandro Paredes sobre Tomás Galván, cuando el capitán de Boca ya estaba amonestado. Ramírez decidió no mostrarle la segunda amarilla, una decisión que provocó fuertes reclamos del equipo visitante.
River también pidió penal por un agarrón de Lautaro Di Lollo sobre Nicolás Otamendi dentro del área de Boca, durante un tiro de esquina. La jugada fue revisada por el VAR, pero no se consideró que existieran elementos suficientes para modificar la decisión del árbitro. Mientras los futbolistas millonarios reclamaban que el defensor había sujetado a Otamendi, otros análisis señalaron que existía un forcejeo previo entre ambos jugadores.
La segunda expulsión llegó a los 79 minutos. Gonzalo Montiel cometió una fuerte infracción sobre Lautaro Blanco y Nicolás Ramírez le mostró la tarjeta roja directa, una decisión que posteriormente fue ratificada por el VAR. River quedó con nueve jugadores y las protestas aumentaron considerablemente. Los futbolistas visitantes consideraron que el árbitro había aplicado criterios diferentes ante infracciones similares, especialmente al comparar la expulsión de Montiel con la amarilla recibida minutos antes por Blanco.
Las polémicas no terminaron con el pitazo final. Diferentes analistas arbitrales consideraron que la expulsión de Martínez Quarta tenía argumentos reglamentarios, aunque algunos cuestionaron si Merentiel realmente disponía de una posibilidad inmediata de controlar la pelota. También hubo opiniones favorables a la roja de Montiel, pero críticas al criterio utilizado por Ramírez para sancionar otras infracciones de Boca. El reclamo principal del conjunto millonario no estuvo relacionado únicamente con las expulsiones, sino con la falta de uniformidad en las decisiones durante el encuentro.
Con dos futbolistas más, Boca administró la ventaja y buscó controlar los últimos minutos a través de la posesión. Arruabarrena realizó modificaciones para mantener la intensidad y evitar riesgos innecesarios, mientras que River tuvo dificultades para generar peligro. El equipo visitante terminó sin remates al arco y prácticamente no consiguió inquietar a Álvaro Montero. Las estadísticas reflejaron la superioridad del Xeneize: Boca terminó con un 70,7% de posesión, 16 remates y seis disparos al arco, frente a solamente tres intentos de River, ninguno entre los tres palos.
El pitazo final desató el festejo de los futbolistas y de los hinchas. Los jugadores de Boca se acercaron a las tribunas para celebrar junto a su gente y cantaron contra su máximo rival. Arruabarrena también mostró su alegría, consciente de la importancia deportiva y emocional del resultado.
Después del partido, Leandro Paredes destacó la manera en que Boca afrontó el encuentro. 'Les ganamos porque hicimos un partido mucho más inteligente', aseguró el capitán en declaraciones a TNT Sports. También reconoció que el equipo podría haber convertido algún gol más, pero resaltó la importancia de haber cuidado la pelota y administrado la ventaja. Paredes contó que antes del encuentro había hablado con sus compañeros sobre lo especial que sería disputar un Superclásico en La Bombonera y celebró que el equipo pudiera regalarle una alegría a los hinchas.
Rodolfo Arruabarrena también se mostró satisfecho con el rendimiento de sus dirigidos, aunque evitó exagerar la importancia del resultado. En conferencia de prensa reconoció que la expulsión temprana de Martínez Quarta permitió que Boca tuviera mayor dominio y consideró que su equipo había sido merecedor del triunfo. Sin embargo, el Vasco fue claro respecto de los objetivos que todavía quedan por delante: 'La gente nuestra ha venido a disfrutar de una victoria, se la dimos pero no ganamos absolutamente nada', expresó. El entrenador remarcó que Boca debe mantener la concentración porque todavía está peleando por varios títulos.
Del otro lado, Leonardo Ponzio no ocultó su enojo con el arbitraje. El entrenador de River aseguró que la expulsión de Martínez Quarta condicionó completamente el encuentro y cuestionó los diferentes criterios utilizados por Nicolás Ramírez y el VAR. 'No quiero que me den ni tampoco que me quiten', declaró durante su conferencia de prensa. Además, comparó la infracción de Blanco sobre Andrada con la que terminó en la expulsión de Montiel y sostuvo que ambas deberían haber recibido una sanción similar.
Las protestas también tuvieron como protagonistas a Nicolás Otamendi y Gonzalo Montiel. El capitán de River fue especialmente duro con el arbitraje de Nicolás Ramírez: 'El arbitraje no midió nada con la misma vara. No te dejan competir, eso te da mucha bronca', declaró ante la prensa. Además, lanzó una fuerte crítica a la organización del campeonato: 'Se está arruinando el fútbol argentino'. Otamendi fue todavía más lejos al cuestionar la transparencia de la competencia: 'Ya el próximo torneo, que designen al próximo campeón y directamente no competimos'.
Por su parte, Montiel cuestionó su expulsión y la comparó con una infracción de Lautaro Blanco: 'El árbitro nos condicionó. La de Blanco es igual que la mía: a Blanco le saca amarilla y a mí me expulsa'. Los dos defensores sostuvieron que las decisiones arbitrales perjudicaron a River, que terminó el encuentro con nueve jugadores. Sus declaraciones reflejaron un malestar que fue más allá del resultado y que volvió a instalar la discusión sobre los arbitrajes en el fútbol argentino.
Más allá de las polémicas, el triunfo tuvo consecuencias importantes para Boca. El Xeneize alcanzó los 60 puntos y recuperó el primer puesto de la tabla anual, superando a Rosario Central, que tiene 59, y a Argentinos Juniors, que suma 57 y todavía debe jugar su partido frente a Atlético Tucumán. Además, llegó a las 30 unidades en la Zona A y quedó segundo, por detrás de Instituto, que tiene 33.
La victoria también aseguró la participación de Boca en la Copa Libertadores 2027, uno de los grandes objetivos de la temporada. Pero el Xeneize todavía puede conseguir otro título antes de que finalice la fase regular: si derrota a Defensa y Justicia en la última fecha, se consagrará campeón de la tabla anual 2026 sin depender de los resultados de Rosario Central ni de Argentinos Juniors. El equipo de Arruabarrena continúa compitiendo en varios frentes: es finalista de la Copa Sudamericana, semifinalista de la Copa Argentina y está clasificado a los playoffs del Clausura.
El Superclásico también dejó una marca histórica. La última vez que alguno de los dos clubes había conseguido tres victorias consecutivas en Superclásicos oficiales fue en 1991, cuando el propio Boca, dirigido por Óscar Washington Tabárez, logró esa marca en apenas 31 días. La racha comenzó el 27 de febrero, con un histórico triunfo por 4-3 en La Bombonera por la Copa Libertadores, después de haber estado dos goles abajo. Luego llegó el 2-0 en el Monumental, también por la Libertadores, con un doblete de Gabriel Batistuta, y finalmente el 1-0 en La Bombonera por el Torneo Clausura, gracias a un gol de Diego Latorre.
Desde aquella serie de triunfos habían pasado 35 años sin que Boca ni River consiguieran ganar tres Superclásicos oficiales consecutivos. A diferencia de 1991, cuando dos encuentros correspondieron a la Copa Libertadores, las tres victorias de Boca en esta nueva racha fueron por el campeonato local. La serie comenzó con el 2-0 en La Bombonera por el Clausura 2025, continuó con el 1-0 en el Monumental por el Apertura 2026 y se extendió con la victoria de este domingo.
Para River, en cambio, la derrota representó otro golpe en un año complicado. El equipo de Ponzio se mantiene con 23 puntos en la Zona B y todavía debe asegurar su clasificación a los octavos de final. En la tabla anual quedó con 52 unidades, lejos de los puestos de acceso directo a la Libertadores, por lo que necesitará una combinación de resultados y una buena actuación en el cierre de la temporada para mantener sus aspiraciones internacionales.
En la última fecha de la fase regular, Boca recibirá a Defensa y Justicia, con la oportunidad de consagrarse campeón de la tabla anual ante su público. Una victoria será suficiente para conquistar el título, independientemente de lo que ocurra en los otros partidos. River, por su parte, visitará a Aldosivi en Mar del Plata, donde buscará recuperarse de la derrota y cerrar la primera etapa del Clausura con un resultado positivo.
El Superclásico terminó siendo una combinación de fútbol, tensión, polémicas y una Bombonera que vivió una tarde especial. Boca aprovechó sus oportunidades, encontró en Lautaro Di Lollo al autor del gol decisivo y consiguió una victoria que le permite mirar a todos desde arriba en la tabla anual. River se fue con nueve futbolistas, cuestionamientos al arbitraje y nuevas preocupaciones deportivas. Para el Xeneize, en cambio, el triunfo llegó en uno de los momentos más importantes de la temporada y lo dejó a un partido de conquistar un nuevo título.
Ficha del partido
Boca Juniors 1-0 River Plate
Competencia: Torneo Clausura 2026, fecha 15, interzonal.
Fecha: domingo 1 de noviembre de 2026.
Estadio: Alberto J. Armando (La Bombonera), Buenos Aires.
Hora: 15:00 (Argentina).
Gol: Lautaro Di Lollo (27'), para Boca.
Boca Juniors: Álvaro Montero; Leandro Lozano, Lautaro Di Lollo, Facundo Herrera (Ayrton Costa) y Lautaro Blanco; Santiago Ascacíbar, Leandro Paredes (Tomás Belmonte) y Milton Delgado; Leonel Flores (Alan Velasco), Miguel Merentiel (Enner Valencia) y Sebastián Villa (Carlos Palacios).
DT: Rodolfo Arruabarrena.
River Plate: Santiago Beltrán; Gonzalo Montiel, Lucas Martínez Quarta, Nicolás Otamendi y Marcos Acuña; Tobías Andrada (Juan Cruz Meza), Lucas Silva (Lautaro Pereyra) y Tomás Galván (Giovanni González); Thiago Almada (Sebastián Driussi); Ángel Correa y Lucas Beltrán (Lautaro Rivero).
DT: Leonardo Ponzio.
Amonestados: Lautaro Di Lollo, Facundo Herrera, Leandro Paredes, Lautaro Blanco, Alan Velasco, Enner Valencia y Ayrton Costa (Boca); Marcos Acuña y Rafael Santos Borré (River).
Expulsados: Lucas Martínez Quarta (10', River, roja directa después de la intervención del VAR) y Gonzalo Montiel (79', River, roja directa).
Árbitro: Nicolás Ramírez.
Asistentes: Maximiliano Del Yesso y Pablo González.
Cuarto árbitro: Sebastián Zunino.
VAR: Silvio Trucco.
Público: entre 57.000 y 60.000 espectadores (estimación, sin cifra oficial confirmada).
Estadísticas del partido:
Posesión: Boca 70,7% - River 29,3%.
Remates: Boca 16 - River 3.
Remates al arco: Boca 6 - River 0.
Tiros de esquina: Boca 10 - River 2.


